miércoles, 3 de septiembre de 2008

Soy Porter, Zara Porter

rockwell
Guardo una maleta en el armario. Quiero decir, una maleta distinta a la que utilizo para mis viajes de placer. La clase de maleta que no me gustaría tener que usar, aunque me tranquiliza su presencia opaca en el estante del armario. No es especialmente agradable a la vista, pero es de tonos neutros y prácticos. Una vez comprobé su peso en la báscula; creo que marcaba los tres kilos, incluyendo el contenido. La extravagancia se me ocurrió leyendo una novela negra infumable, pero útil al respecto. La decisión la tomé cuando me trasladé, hará unos diez meses. También compré un candado, cuando empecé a recibir preguntas indiscretas de mi compañero. De todas maneras, respondí con una honestidad inusual. Creo que abandonó el apartamento días después, pero la confusión nubla ahora mis recuerdos.

2 comentarios:

Alexander Glass dijo...

Hombre si solo son 3 kilos, tranquila que se la dejan facturar en el aeropuerto...

Por cierto, de que novela negra infumable sacó tal idea?

José Luís Romero dijo...

…En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo…
…Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida…
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.

http://minovelanegra.blogspot.com/