viernes, 23 de mayo de 2008

Soy Porter, Zara Porter


Observó las sillas blancas de plástico. La suciedad las arrinconaba aún más en aquel cuarto mal ventilado. Aún quedaban meses para el verano, y para entonces era posible que ya no las necesitara. Pensó en deshacerse de ellas, y en el trayecto hasta el contenedor, y hasta las manos del encargado aquel del mono ceñido, y hasta la planta de reciclaje. Pensó tanto que empezó a marearse, y entonces se sentó suavemente en una de las sillas. Se le ocurrió acariciarla, como si tuviera que agradecerle buenos momentos, pero dejó de apetecerle en cuanto observó la capa de polvo. Estuvo unos momentos en silencio, y después se levantó, suspiró y volvió a sentarse. Se le había ocurrido que aquel lugar se había convertido en el más seguro para ella. Decidió no deshacerse de todas. Guardaría un par, o quizá solo una, y las sacaría en verano. Un trapo húmedo bastaría.
Su mirada captó el reflejo de una tela de plástico, y se alegró de poder utilizarla para cubrir las sillas. Ahora ya tenía un problema menos del que preocuparse. Entreabrió los labios y fue capaz de formar una débil sonrisa.

1 comentarios:

Señor M dijo...

Esta bien eso de "cubrir" los problemas... sin querer ser odioso te recomiendo que le añadas un par de "en" a tu relato, q me parece que le hacen falta, formalmente. Te anuncio que he abierto un nuevo blog(yuju fiesta confeti y globos gorritos horteras etc etc) que dejare huerfano un tiempo para examinar mi conciencia... cuestión de coherencia