domingo, 30 de julio de 2006

No title

maquinaY he aquí la perfidia más grande jamás conocida por ser humano alguno: todas sus acciones, sus pensamientos, sus emociones más profundas habían sido programadas y previstas de antemano...

Nada se había dejado al azar; su personalidad era completamente predecible. No importaba que la forma de sus actividades diarias variara; el contenido, escrupulosamente establecido desde muy atrás en el tiempo, se mantenía siempre igual. Todo gracias a meros agentes secundarios -en apariencia- que habían velado desde muy pronto por un correcto adiestramiento, de manera que las teorías conductistas fueran, una vez más, verificadas empíricamente.

De este modo, el individuo se mantenía dentro de unos estrechos márgenes de acción; nunca llevaba a cabo nada impredecible, aunque sí se preveían ciertos actos menos ortodoxos. Aún así, el triunfo cultural seguía siendo apabullante. Incluso la rabia y frustración que provocaba la manifiesta impotencia de efectuar tareas realmente transgresoras, se habia introducido como elemento necesario, para dejar constancia en el individuo, nuevamente, de que los cambios realmente significativos eran impensables, y la sumisión al sistema era la única opción posible.



Vídeo: Radiohead, "Karma Police".

2 comentarios:

Mauricio dijo...

Hola,

Que sociedad esta...

El post de abajo que tiene los sapatos me hizo acordar el fotografo Chema Madoz, lo conocés? simplesmente genial.

Un abrazo.

Hugo Denis dijo...

Nice.