sábado, 24 de junio de 2006

Metrorock

Ayer, día 23 de junio, comenzó el Metrorock en el parque ferial Juan Carlos I (Madrid). Hoy, día 24, la crónica del mismo a una sola mano -tengo la muñeca izquierda hecha polvo, no preguntes por qué-. Primero, apuntes generales sobre la organización y ambiente del Metrorock:

Fácil localización del recinto, vinieras en metro o en bus, porque había flechas del Metrorock por todas partes. Además, ¿dónde va Vicente? Donde va la gente.

Las taquillas, donde se realizaba el cambio de entradas por pulseras (naranjas para 2 días, verdes para 1), bastante rápidas, los controles de mochilas no eran muy exhaustivos (pero el tapón de la botella no te lo perdonaban, aunque yo, astutamente, lo escondí), y personal de seguridad por todas partes.

Calor, no demasiado, sobre todo si llegaste a partir de las 19.00 h y aprovechaste las zonas verdes (había bastante césped para las miles de personas con pulseritas) y las fuentes (difíciles de abrir incluso para algunos chicos), como fue mi caso.

Enormes colas para los tickets de comida y bebida, con lo que servidora optó por dieta severa -solo agua-, aunque a eso de las 00.00 h las piernas me fallaban y me tomé un gofre para recuperar energías. Los baños -cabinas sofocantes de evacuación, en realidad-, bastante decentes (al menos en las primeras horas de la tarde) y numerosos.

Buen rollo entre la gente, ninguna movida rara, bastantes guiris, cerveza a tutiplén...en fin, lo típico en un festival de rock.

En cuanto a lo importante, la música, el cartel de ayer viernes tenía como protagonistas a Franz Ferdinand y a Chambao, que tocaron en las horas prime time, digamos. Había 2 escenarios, el de Metrorock, donde tocaban los pesos pesados de la tarde, y el escenario del parque, donde el público era algo más reducido y los grupos, quizá menos conocidos. Aunque había estilos para todos los gustos, diría que dominaba la mezcla de funk, flamenquito y hip-hop, pero tampoco quiero engañar: yo iba a lo que iba, a ver a Franz Ferdinand, aunque el grupo que tocó antes que ellos, Sons & Daughters, fue una agradable sorpresa.

Así que escribo (¿blogueo?) un resumen rápido del que fue para mí el mejor concierto:
duró unos 70 minutos, creo que a todos se nos hizo corrrtísimo; el protagonista indiscutible fue el cantante y guitarra Alex Kapranos, que no paró de moverse en todo el concierto; las canciones, una selección de las mejores, e incluso cantaron una nueva, al parecer (o eso entendió mi amiga); colaboró con ellos ¿un espontáneo?, no tuve la suerte de entender lo que dijo Alex cuando le presentó (excepto que "he´ll break your heart", jeje); bastante buenos en directo, pero estoy deseando ver de qué serán capaces cuando lleven más tiempo en esto (empezaron en 2004 o así) . No pararon de repetir "gracias", y mi amiga de responderles "¡¡las tuyas!!", jeje.

En fin, en una palabra, genial. Para más información, y para saber de los conciertos de hoy (a los que no voy, el bolsillo no puede estirarse tanto), entra en Metrorock.

PD: Felices vacaciones a esos universitarios que ya han acabado la época de exámenes. Algunos nos veremos en septiembre...


3 comentarios:

Bárbara dijo...

Por cierto, odio los detalles...Se nota, ¿no?

Anónimo dijo...

me ha encantado la cronica del concierto...unos miles de km me separan de madrid, pero con estos comentarios...jeje, muy bien!!!

mart dijo...

Como cronista de la sección cultural (léase música,lectura...and more sure)te auguro un futuro prometedor.
Vernos en septiembre...siempre será mejor que no volvernos a ver.
Pasalo bien,ahora toca relajarse un poco.