sábado, 24 de marzo de 2007

Fuente de orgullo (personal)

codigoMi reciente experiencia con el html de la plantilla de EPYF me sirve como excusa para escribir este post.
El caso es que deseaba cambiar las dimensiones de mi blog. Hacerlo más ancho, para que así ocupara más espacio en la ventana y conseguir una lectura más cómoda. Con ese objetivo en mente, consulté las fuentes habituales: Google, Ayuda de Blogger, Webs de CSS, Foros e incluso otros blogs (donde se me atendió amablemente, hay que decir).

Digamos que invertí un tiempo de búsqueda de 2h. Previamente, claro, intenté modificar por mí misma la plantilla, con resultados francamente desastrosos. Tener implementada la plantilla clásica de Blogger no es que ayudara demasiado. Llegué a pensar en ponerme en contacto con Dave Shea, el creador de este diseño, hasta que el faq de su blog me advirtió de que perdía el tiempo. Eso fue el domingo 18.

El lunes 19, volví a la carga, y con mi lema "ayúdate a tí mismo etc.", empecé a meter mano, esta vez con más osadía, en el html. Lo fundamental fue modificar el ancho de la sidebar y quitar el fondo gris de main (que daba problemas porque no variaba su anchura mientras que el texto sí lo hacía; después pude volver a poner ese background). Y desde ahí vino todo rodado.

La clave radicaba en:
  1. Pasar de 700px a 900px en content.
  2. Hacer más ancho main, de 404 a 504px.
  3. Cambiar el margen de la sidebar a 628px, parámetro que en mi plantilla aparece en el apartado IE5 hack, extrañamente.
  4. Subir una cabecera más larga.
  5. Ajustar paddings aquí y allá.
Y, ¡vòila! Conseguí las dimensiones deseadas gracias a mi insistencia. Dos datos:
la negativa (potencial) del señor Shea a prestar ayuda, que entiendo, respeto y casi comparto, me dolió pero fue el verdadero detonante de mi cruzada por la autonomía.
el quid de la cuestión estuvo siempre en la sidebar, aunque me llevó tiempo verlo de esta forma.

sábado, 17 de marzo de 2007

Se masca la tragedia

gritoNo siempre se tiene la oportunidad de presenciar algo como esto. Cuando una cosa así ocurre, da la impresión de que el aire se paraliza por unos instantes. O de que la Tierra deja de moverse por unos segundos para asomarse curiosa. Igual que el resto de nosotros. Todo un andén de Cercanías bien tumultuoso se gira para ajustar su percepción del acontecimiento. Y es entonces cuando comienza el espéctaculo.

Una mujer ecuatoriana arma escándalo frente a un pobre hombre pálido que tiene cerca a lo que presumiblemente son su hija y su esposa. La mujer, bajita pero tenaz, se atreve incluso a insultar a la señora del susodicho mientras no deja de avanzar en dirección al hombrecillo, quien parece estar al borde de la catatonia, pues no es capaz de articular palabra o de realizar movimiento alguno. Su mujer, en cambio, empieza a arder de furia por dentro. Y eso se nota por fuera. Con gesto decidido, al tiempo que aprieta con fuerza la mano de su hija pequeña, increpa a esa mujer que ha surgido de no se sabe dónde y se ha lanzado al cuello de su marido. No quiere pensar ni por un momento en si efectivamente su marido se ha relacionado con la individua. Ahora solo importa alejarse del bochorno y tranquilizar a la niña, que mira con ojos asustados la escena.

Finalmente, mientras la ecuatoriana rompe a llorar, el hombre acaba por reaccionar y grita que va a llamar a la policía si no deja a su familia en paz. Pero esa mujer se guarda un as en la manga: le recuerda, entre sollozos, los planes que ambos hacían para un futuro feliz y menciona detalles íntimos que solo podría conocer una amante. Esta vez sí, la esposa ultrajada, ofendidísima, propina un sonoro bofetón a la mujer a la vez que dirige una mirada asesina a su marido. A grandes zancadas, se aleja del lugar mientras maldice mentalmente la feliz idea de su hijita de tomar el tren para ir de tiendas por Madrid. Y es en ese momento cuando la historia pierde su interés, y todos dejamos de mirar, y tú de leer.

sábado, 10 de marzo de 2007

Corte de pelo #1

secador

Solo para osados. Ojo, no me responsabilizo de desastres capilares posteriores. Se necesita:
  • Pulso firme.
  • Tijeras de profesional.
  • Peine de púas finas.
  • Gran espejo.
  • Cabellos preferentemente largos. Y recién lavados.
  • Buen ojo. Y buena voluntad.
  • Imagen mental del resultado deseado.
  • Y most important; una hora por delante.

Y a continuación, 4 sencillos pasos: trazar una raya lateral; desfilar por pequeños mechones el pelo que va desde la frente hasta las orejas; capear el resto, dejando más largos los cabellos que nacen más cerca del cuello y la nuca (para que las capas cortas queden visibles); y el toque final, cortar al azar unos cuantos mechones por ambos lados.

Así, conseguimos reducir volumen y dar más dinamismo. Por eso está más que indicado para pelo ondulado, de rizo abierto en concreto. Te lo dice alguien que lleva sin pisar una peluquería 3 años. Y nadie lo ha notado ;)

sábado, 3 de marzo de 2007

El ser vanidoso

gatoManeja con sumo cuidado su maletín de cuero, compañero ya de muchas fatigas. Dirige una mirada estudiada, entre cínica y compasiva, a sus más de 50 estudiantes. Abrillanta con esmero la correa de su Rolex. Y limpia con delicadeza los espejos de sus gafas.

El ritual, sin variar un ápice, se repite cada mañana. Desde hace 12 años. Igualmente, se maneja con soltura por los pasillos de la facultad. Siempre lo ha hecho. Es más, los pasillos de la vida tampoco tienen secretos para él. ¿O sí?

Lleva divorciado 7 años. Pero no le da mayor importancia, en este momento está centrado en su trabajo. No ha tenido hijos. Y ahora ya es tarde para eso, piensa con convencimiento. Es demasiado perfeccionista para cometer errores. Por eso le dejó su mujer. Y por eso mismo, nadie le soporta. Y sin embargo, sus admiradores son legión. Lástima que eso solo ocurra en el ámbito profesional. En el personal, A. A. no ha tenido tanta suerte.