sábado, 20 de septiembre de 2008

My name and my spirit are both corrupted

she swears
— Do you believe in feelings and emotions?
— Well, no, I don't, but er... I have them. I wish... I wish I didn't.
— What, you'd like to get rid of all them altogether, would you?
— Ah... Would be a good idea, yeah.
— Why, do you think you'd be happier? But happiness is a feeling too, isn't it?
— Ah... no, just, you know, just a feeling of doing right, you know, just getting by.

ANDY WARHOL INTERVIEWED

domingo, 7 de septiembre de 2008

Things go on as they always have, getting weirder all the time

weirdo mgz
Avanzo hacia el fondo, donde las cajas. Creo que están a punto de cerrar, aunque mantengo mi paso. La poca gente de alrededor se mueve inquieta, pero tampoco parece preocuparles el tiempo. Me veo a mí misma, mientras recorro los pasillos y finjo interés por las estanterías. He llegado a la zona de los verdes. Si son apetitosos o no, es algo que no cuestiono. Curiosamente, oigo ruidos debajo del mueble más próximo. Algo desagradable asoma. Parece una rata gigante, king-size. A nadie le preocupa. Antes de que pueda tomar una decisión, algo desvía mi atención: una familia de leprosos (en realidad, solo tienen aspecto de estar macerando en zumo de ortigas), padre e hijos idénticos, desfilan frente a mí tras su carro de la compra. Todos iguales, pero solo uno de ellos capta mi interés. Sin embargo, doy la vuelta y continúo. Ni ratas ni leprosos ocupan ya mis pensamientos.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Soy Porter, Zara Porter

rockwell
Guardo una maleta en el armario. Quiero decir, una maleta distinta a la que utilizo para mis viajes de placer. La clase de maleta que no me gustaría tener que usar, aunque me tranquiliza su presencia opaca en el estante del armario. No es especialmente agradable a la vista, pero es de tonos neutros y prácticos. Una vez comprobé su peso en la báscula; creo que marcaba los tres kilos, incluyendo el contenido. La extravagancia se me ocurrió leyendo una novela negra infumable, pero útil al respecto. La decisión la tomé cuando me trasladé, hará unos diez meses. También compré un candado, cuando empecé a recibir preguntas indiscretas de mi compañero. De todas maneras, respondí con una honestidad inusual. Creo que abandonó el apartamento días después, pero la confusión nubla ahora mis recuerdos.